Por Francisco Alberto Serrano el 7 April 2009

El director del sello SingStar de Sony, Dave Ranyard ha declarado en una reciente entrevista que pagan un “precio justo” por las licencias de las canciones que se incluyen en su ya larga serie de títulos bajo esa marca. Esas declaraciones están relacionadas con las del CEO de Warner, Edgar Bronfman, que no hace mucho cargaba contra los precios de las licencias que imponen las productoras, sin mencionar nombres. Los tres nombres de referencia en el campo de juegos musicales son ahora mismo Rockband, Guitar Hero y el mencionado SingStar, que han conseguido unas impresionantes ventas durante los últimos años.
Pero más que las canciones incluidas en los propios juegos, el gran negocio de estos títulos está en las descargas digitales de temas individuales o packs. Cada uno de los títulos mencionados incluye una selección preestablecida de música, pero también permiten la posibilidad de acceder a la red y comprar la música que más interese, accediendo a un catálogo de cientos de temas. Sólo como referencia, SingStar, que viene a ser un karaoke para consola con algunos añadidos, ha vendido 17 millones de unidades en su historia y sus usuarios han comprado alrededor de cuatro millones de temas hasta el momento.
No sólo es una nueva e inesperada fuente de ingresos para las discográficas, la música comprada para estos títulos tienen la virtud de que no son tan susceptibles a la piratería. Bajar una canción de internet es muy fácil, pero los temas dedicados para estos juegos tienen que estar preparados específicamente para ellos. Si un grupo de amigos quiere imitar su grupo de rock favorito mediante los instrumentos de Rockband, no hay más opción que comprar el tema. No es de extrañar que Viacom, propietaria de MTV, saltara rápidamente a este negocio una vez comprobado el éxito de Guitar Hero, lanzado por Activision.
Una vez establecido un gran negocio como éste, llega el momento de la competencia y, cómo no, de las negociaciones por el pastel. Por un lado, las compañías luchan por ciertas exclusividades que ayuden a posicionar su propia marca. Guitar Hero ha presentado varias ediciones completamente centradas en grupos de éxito como Aerosmith. Por su parte, Viacom cerró la exclusiva del próximo The Beatles: Rockband, que repasará en formato de lujo toda la trayectoria de la banda de Liverpool desde sus comienzos, y del que se espera un auténtico bombazo de cara a este año.
En medio están las discográficas y las grandes empresas multimedia, que lucharán por aumentar su margen de beneficios en este nuevo mercado. La pregunta sin embargo es: ¿qué pesa más? ¿la canción? ¿o el juego que hace de medio para hacer esa canción deseable? Bien es cierto que uno de estos juegos de música sin la presencia de los artistas más populares perdería mucho atractivo, pero no es menos cierto que las discográficas perderían una gran oportunidad de negocio sin este nuevo canal. La situación guarda cierto parecido con el conflicto entre Youtube UK y las discográficas del país, que se plantaron en una situación que hizo que Youtube bloqueara todos los vídeos musicales en su página en el Reino Unido. La página de vídeos pierde parte de su atractivo, las discográficas pierden un poderoso canal para dar a conocer sus productos; al final todos pierden. De momento, el presidente de Warner aseguró que no daría acceso a su música sin una subida del precio de las licencias para ese uso. Veremos a ver cómo se desarrolla este posible conflicto.