Todo aparece despejado para lo que puede ser el mayor movimiento de expansión de una productora que veremos este año, salvo sorpresas. La productora japonesa Square Enix, creadora de nombres tan importantes como las sagas Final Fantasy o Dragon Quest, comprará a la productora británica Eidos, cuyo nombre más reconocible es sin duda el de Lara Croft. Tanto la mesa directiva como el principal accionista de Eidos, Warner, han dado su visto bueno a la oferta realizada por las acciones de la empresa y ya sólo quedan meras formalidades para que la compra se haga efectiva.
El movimiento dice mucho de la situación actual en el mercado mundial del videojuego. Square Enix es una compañía que concentra gran parte de su actividad en el mercado japonés, de donde obtiene la mayor parte de sus beneficios. Pero en los últimos tiempos, las ventas de ciertas apuestas que en otra época se hubieran considerado seguras han bajado, mientras que los costes de producción van al alza. Esta situación es generalizada en el resto de las compañías japonesas, y la solución general ha sido la de mirar a occidente, particularmente a Estados Unidos y Reino Unido, donde el mercado del videojuego está en plena expansión a pesar de la recesión.
Otras compañías del país han diversificado su oferta desde sus propios estudios internos, o han ido de compras a Estados Unidos o Europa en busca de estudios con productos atractivos, pero Square Enix ha ido un paso más allá y ha comprado toda una productora extranjera, una que un tiempo estuvo en posición de competir con los mejores gracias al éxito de los juegos de Lara Croft, pero que en los últimos años estaba atravesando su particular travesía por el desierto. Este movimiento tan radical quizás se debe a que Square Enix es una compañía muy especializada en una clase de juego concreto, enmarcado en el género del rol, que no es tan popular fuera de Japón. La compra de Eidos cubre diferentes frentes: adquirir una serie de estudios con capacidad para crear los títulos que en Japón no pueden producir por estar fuera de su campo de experiencia, proporcionar una mejor red de distribución e influencia en occidente (especialmente en Inglaterra, segundo mercado mundial), y también crear una fuente de beneficios afincada fuera de Japón, muy positivo con un Yen tan fuerte afectando a las compañías exportadoras.
Sólo queda por ver cómo se integrará la estructura de Eidos y sus estudios internos en una compañía tan distinta como es Square Enix. Será necesaria una visión clara de lo que se quiere conseguir y un proceso de entendimiento mutuo que ayude a conciliar dos perspectivas y modelos de negocio distintos. Pasarán bastantes meses antes de poder empezar a dilucidar qué clases de resultados pueden surgir de esta operación.


